El antojo deja de ser un problema
Tienes 25 respuestas listas para cuando llegue, en vez de improvisar con lo que haya en la despensa.
Hasta ahora tenías dos opciones malas: un postre con sabor a suplemento, o el postre de verdad y sacar cuentas después. Estas 25 recetas son la tercera: proteína alta sin scoop, con los macros ya calculados por porción.
Pago seguro con Hotmart. Pago único, sin suscripción.
Estás entrenando en serio. Cuidas lo que comes, cuentas la proteína, te organizas. Y a las nueve de la noche llega el antojo de siempre: quieres algo dulce.
Buscas «postre alto en proteína» y terminas en lo mismo de siempre. Una receta armada alrededor de un scoop de proteína en polvo. Sabor a suplemento, textura de batido que se cortó. Prometen un postre y entregan otra cosa.
Así que eliges entre dos opciones malas. O te comes eso y te quedas con la sensación de haber cumplido un trámite, o te comes el postre de verdad y pasas el resto de la noche calculando cuánto acabas de romper.
Y al día siguiente vuelve a pasar. Porque el antojo no es falta de disciplina: es una noche cualquiera después de entrenar.
El problema nunca fue tu fuerza de voluntad. Fue que nadie te dio postres que valieran la pena comer y que además cerraran tus números.
Postres proteicos para antojos de verdad llega a la misma cantidad de proteína que cualquier receta con scoop, pero desde la cocina de siempre: quesillo o ricota, yogur griego, claras de huevo, avena, legumbres y frutos secos. Ingredientes que ya tienes o que consigues en cualquier supermercado.
Cada receta se probó más de una vez, hasta que dejó de parecer «una versión saludable» y empezó a saber como el postre que da ganas de repetir. Esa fue la única regla al escribirlo: si no daba ganas de comerlo de nuevo, no entraba.
Sin letra chica ni páginas de relleno. Cada receta ocupa una página, con los ingredientes a un lado, el paso a paso al otro y los macros abajo. La mousse de maracuyá, por ejemplo: 180 kcal y 15,7 g de proteína por copa.
Tienes 25 respuestas listas para cuando llegue, en vez de improvisar con lo que haya en la despensa.
No calculas nada. Cada receta trae proteína, calorías, carbohidratos y grasa por porción.
Sin scoop, sin regusto a suplemento, sin esa textura arenosa que delata la receta fitness.
La etiqueta de volumen, definición o mantención te dice de un vistazo cuál corresponde hoy.
Quesillo, yogur griego, claras, avena, cacao. Nada que haya que pedir por internet.
Son postres, no «comida de dieta». Los come cualquiera sin darse cuenta de que llevan proteína.
Mejor que no lo compres a que te llegue y no sea lo que esperabas. Dos listas para decidirlo en treinta segundos.
Recetas probadas más de una vez antes de entrar al libro. Si no daba ganas de repetirla, quedó fuera.
Precio hoy
$11
dólares estadounidenses, pago único
Cómo modificar cada receta según estés en superávit, déficit o mantención, sin arruinar la textura ni el sabor.
Qué recetas rinden para toda la semana, cómo conservarlas y cuáles aguantan el congelador sin perder nada.
Las diez recetas con mejor relación proteína-carbohidratos del libro, y en qué momento conviene comerlas.
Pago seguro con Hotmart. Pago único, sin suscripción.
Se solicita desde tu cuenta de Hotmart. El plazo es el configurado para este producto y el reembolso lo procesa la propia plataforma, no nosotros. Consulta los términos de compra.
Ninguna de las 25. La proteína viene de quesillo o ricota, yogur griego, claras de huevo, huevo entero, avena, legumbres y frutos secos. Si tienes proteína en polvo y quieres usarla, la guía de ajuste de macros te explica cómo incorporarla sin arruinar la textura.
No. La mayoría son postres en vaso, helados o bocados que se hacen mezclando y enfriando. El capítulo de horneados necesita horno, pero las recetas son de las que perdonan.
Casi todas son aptas para vegetarianos. Varias usan lácteos como base, aunque en muchos casos se pueden reemplazar por versiones sin lactosa. No es un libro vegano.
Sí. Todo sale de un supermercado común: quesillo o ricota, yogur griego, huevos, avena, cacao amargo, frutas y edulcorante. Nada de suplementos ni de tiendas especializadas.
Apenas se confirma el pago recibes el enlace de descarga. Son archivos PDF que abres en el celular, el computador o la tablet, y que se guardan en tu dispositivo para siempre.
Están calculados sobre los ingredientes base de cada receta. Pueden moverse un poco según la marca de yogur, quesillo o edulcorante que uses, así que tómalos como una referencia cercana y no como un número de laboratorio.
No se trata de dejar el dulce ni de tener que merecerlo. Se trata de tener 25 postres que puedas comer sin hacer cuentas a las once de la noche, porque las cuentas ya están hechas.
Empezar por $11